El cólico del lactante: comprensión y manejo práctico

El cólico del lactante: comprensión y manejo práctico

El cólico del lactante es una de las situaciones más agotadoras para las familias durante los primeros meses de vida. Ese llanto intenso, prolongado e inconsolable, que suele aparecer sin motivo aparente —sobre todo por las tardes y noches—, genera cansancio y mucha preocupación. Lo importante es saber que se trata de una condición benigna y autolimitada que afecta entre el 8 % y el 40 % de los bebés sanos y generalmente desaparece entre los 3 y 4 meses.

Según los criterios de Roma V, el cólico se define como episodios recurrentes de llanto, inquietud o irritabilidad sin causa evidente en lactantes menores de 5 meses. Su origen es multifactorial: la inmadurez gastrointestinal, el exceso de gases, posibles intolerancias temporales a las proteínas de la leche de vaca y alteraciones en la microbiota intestinal parecen jugar un papel central.

Medidas de soporte iniciales

El pilar del manejo es el apoyo emocional a los padres y medidas sencillas que ayudan a reducir el malestar. Estas intervenciones de primera línea incluyen:

Mejorar la técnica de alimentación: mantener al bebé en posición más vertical durante las tomas, eructar frecuentemente y ajustar el ritmo para evitar aire tragado.

Técnicas de consuelo: masajes abdominales suaves en sentido de las agujas del reloj, movimiento rítmico (paseos en brazos, carriola o auto), mecerlo, ruido blanco a bajo volumen, baño tibio o envolverlo de forma segura respetando el desarrollo de las caderas.

Estas acciones son seguras, no tienen costo y ayudan a involucrar activamente a la familia mientras se espera la resolución natural del cólico.

Medidas de modificación de alimentación

Si el llanto persiste a pesar de estas estrategias, existen opciones adicionales respaldadas por evidencia. Estudios clínicos han demostrado que las fórmulas parcialmente hidrolizadas (también llamadas fórmulas comfort) pueden ser una excelente elección para bebés alimentados con fórmula que continúan con síntomas.

Estas fórmulas están diseñadas pensando en la sensibilidad digestiva del bebé. Sus proteínas parcialmente hidrolizadas se digieren más fácilmente, aceleran el tránsito gastrointestinal y reducen el malestar. 

Además, los GOS (galactooligosacaridos) han demostrado favorecer a una microbiota intestinal más equilibrada, similar a la observada en bebés alimentados con leche materna.

En resumen

El cólico del lactante es temporal, pero el acompañamiento adecuado y las intervenciones oportunas pueden hacer esta etapa mucho más sencilla para tú bebe y tu familia. Siempre consulta con tu pediatra antes de realizar cualquier cambio en la alimentación o rutina de tu bebé.

 

 

Escrito por:

Dra. Carolina Garza.

Cea. Prof.: 10937120 | 14045015

UANL | Gastroenterología y Nutrición Infantil

COFEPRIS: 2419015036X00364

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